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De
nuevo es un relativo autorretrato: a un cuerpo determinado le
puse otra cabeza que me interesaba más; no soy capaz de
torcerme así...aunque conozco la sensación. Me pareció
entonces un límite compositivo el hacer coincidir varios
esqueletos en un cuadro con figura, que fuera ésta la que
se doblegase literalmente a las dimensiones del cuadro, y que
éste fuera a su vez forzado en su composición al
esquema de aquella ("los propósitos y teorías no
son otra cosa que estímulos: la obra final suele ignorarlos
y hasta contradecirlos", dice Borges). Semejante empeño
llevaba implícita inevitablemente la rigidez de la risa.
El título se lo puse por Kitaj; Balthus también
me gusta mucho: ambos siguen vivos. Después de todo, parece
más un Cranach, un Grünewald. A este cuadro también
se le pueden dar vueltas.
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