"Ante
el retrato de J. P. Laurens, que representa a la reina Hildeberte
huyendo del palacio, alguien preguntó: - Pero, por qué
huye? Degas contestó, como pensando en otra cosa: - Porque
le parece que desentona con el fondo."
Me
divirtió leer la anécdota que recoge Vollard en
sus memorias, mucho tiempo después de acabar este cuadro
que ahora, inesperadamente, la ilustra. Era poco después
de Navidad y rodaba por la casa una corona de cartulina que
a veces yo me encasquetaba -soberana obstinación- a falta
de otros homenajes. El bosque de fondo, el telón, representa
otro cuadro -un paisaje del jardín botánico, con
el que siempre andaba tropezando por el estudio minúsculo;
lo recorrí frente al disparador automático -me
gusta C. Sherman. Tiene algo de cuento: uno de los primeros
libros que me apropié de la biblioteca de la casa era
una gruesa antología. Quizá me acostumbré
a la brevedad, porque ahora me parece, con Borges, "desvarío
laborioso y empobrecedor (...) el de explayar en quinientas
páginas una idea cuya perfecta exposición cabe
en pocos minutos", y me ocurre en pintura. Fuga?: a ratos, aprendo
a tocar el piano -otro juego apasionante. Si no pintara, sería
compositora y me pondría a la cola de Falla, Albeniz,
Rodrigo, N. Rota, Gershwin y Satie -que tampoco sabía
solfeo. -Si, pero de qué huye? -de cualquier estilo evidente,
de sí misma, de un extremo al otro. También podía
haberse llamado "la distancia ella misma", cómo
me fastidiaría haber encontrado mi estilo, o "Cómo
ser la verdad y continuar creyendo en ella?".