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Este
cuadro empezó siendo un ejercicio de estilo -quizá
a la manera de los de Picabia, en pintura, y luego se complicó.
La pose, la fijó un retrato de Tiziano que siempre me fascinó
y que yo llamaba la "Venus con pieles"; el marco pintado,
lo sugirió un "retrato de A. Bas" de Rembrandt que
vi por casualidad, y el telón-tocado rojo, la cabeza de
Mariana de Austria de Vel‡zquez, que aśn sueño emular.
Supongo que también perseguía algo de la dama del
pecho de Tintoretto que hay en el Prado, algo de la escuela de
Fontainebleau. La chupa es la mía. En cuanto al autoexhibicionismo
de la mujer, inherente al Desnudo tradicional, y el complejo espec’ficamente
occidental del desvelamiento, no tengo nada que decir: "Es
el hombre el que cree que su discurso sobre la mujer o sobre la
verdad concierne (...) a la mujer. La circunscribe": Derrida,
por lo menos, admitía sus prejuicios.
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