|
Algunos
cuadros acaban teniendo composiciones, texturas o matices complicados
por el camino; otros, sin embargo, permanecen más quietos:
cada vez más, el final resulta del todo incalculable. Buscaba
simplemente disfrutar pintando un bello hombre desnudo, cuando
eleg’ éste porque el escorzo me recordaba el soberbio muerto
de Manet. Ni siquiera hubiera conservado su nombre, si después
no hubiera hechado a faltar algo a la derecha. El papel lo interpretó
A. Huston porque nadie más se presentó a las pruebas...
y desde el primer momento me gustaron su nariz y su caja torácica.
Con el tiempo, ahora observo que la elección de ciertos
formatos, encuadres y escalas quizás obedece a mi amor
-infiel- por el cine. En todo caso, aquí el punto de vista
es importante. Las figuras tienen luces distintas; el desnudo
acabó teniendo la que proyectan los televisores.
|